jueves, 8 de mayo de 2008

Los TLC no se firman, se compran: Colombia

Los colombianos se mueven fuerte en EEUU para tratar de logra la firma del TLC. ¡Señor, ¿por qué tanto empeño en arruinar más la economía del país, quebrándola para las mayorías y salvándola para unos pocos?! Al menos eso es lo que ha demostrado la experiencia. Vea México, con catorce años ya de pacto con Canada y EEUU: ¿se puede hablar de primer mundo, como se lo prometieron? En fin, de la pobre Colombia se aprovechan los gringos. De su arrastre ganan todos. Hace poco reventó un lío entre un asesor de Clinton y la candidata: el primero hacía lobby para promover su firma ante Congreso, cuando de todos es conocidos que ella no ve con buenos ojos la firma del TLC con Colombia. Por supuesto, hay pagos millonarios de por medio, que hacen el milagro de dividir a las parejas. Por ejemplo, se sabe que a Bill Clinton -marido de la candidata- un grupo bogotano le pagó 800 mil dólares para que le consiga la desesperada firma. Y en eso andan, diferenciándose: una no queriendo gran cosa con los colombianos y otro intentando justificar la paga. Pero lo peor es lo incomprensible: pagar para joder a un país en su mayoría, en su aparato productivo, en la desmedida presencia de las empresas trasnacionales aniquilando la producción local mediante una desmedida competencia. ¡Qué carajos importan los paisas, los colombianos sencillos y corrientes que viven de un empleo!

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