jueves, 10 de julio de 2008

EEUU caza a los miembros de la OPEP uno a uno, pero... ¡qué va!

EEUU ha tenido sus logros contra la OPEP, en su eterna búsqueda de debilitarla para luego disfrutar de un petróleo regalado.  No se lo oculta; no se anda por las ramas.  Ya Reagan lo había manifestado:  buena es la OPEP arrodillada.  Y ese trabajo se concreta a atacar por separado a sus miembros, llámese Venezuela, Irán o cualquiera que ofrezca un flanco de debilidad ante su descomunal poder militar.  (Ya sabemos que no se meten con países que los puedan rasguñar).  Por ejemplo, Irak:  volvieron añicos a ese país y se apoderaron de sus yacimientos, sacándolos de las cuentas de la OPEP.  Lo mismo intentan con Venezuela e Irán, países que se les han rebelado.  Y ha poco, la semana pasada, lograron intimidar a un pequeño país productor miembro de la organización:  Indonesia.  Presionaron y presionaron hasta que lo obligaron a renunciar a la OPEP.  La idea es desintegrar el gremio y bajar los precios.  Pero la cosa, a pesar de sus éxitos militares y bajas presiones, no parece prosperar en el sentido que a ellos les gustaría observar:  los precios se disparan y los miembros fundamentales del cártel cada vez se afincan más en el grupo, descubriendo hasta más petróleo. (Su sueño final es darle un palo cochinero a Arabia Saudita).  Ecuador anda que se suma.  Venezuela cada vez más descubre petróleo.  Brasil, que no es miembro de la OPEP, descubre aquí y allá yacimientos, no extrañando que en cualquier momento ingrese al gremio.  A México, que no ha pertenecido a la OPEP y ha sido ficha petrolera de los EEUU, le resta petróleo por un periodo de unos veinte años.  De modo que el panorama no es muy halagüeño para la potencia del norte, a pesar de sus marramuncias. Lo mejor que podrán hacer, dada su desesperación, es empezar a buscar petróleo debajo de los mares, pero… ¡hay que trabajar, compadre, y sale muy caro!

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