Arrugan y cogen vuelo los neoliberales en América Latina, masticando, mientras los empujan, el discursito del libre mercado. Que si el Estado debe meter su mano o no en los asuntos del mercado para defender su soberanía... Que si el Estado no debe hacerse con leyes para defenderse de los maleantes extranjeros... Que si el don dinero es una corriente natural que cuando fluye siembra los campos de riqueza, no debiendo encontrar represas por ningún lado... Que si los ricachones, mientras más ricos y poderosos en sus países (aunque enamorados de lo extranjero), mejor para los pueblos... Que si lo ricachones y poderosos deben ser habilitados por el Estado (¡más incluso!) para joder con sus medios de comunicación a la gente y al país, porque eso es libertad de expresión... ¡Fuera y más nada! América Latina, en esta hora de cambios, les está quedando chica para sus manejos de miseria. Véase el cierre de dos canales en Ecuador por parte del Estado, cuya Asamblea Constituyente poco antes había prohibido a los banqueros la tenencia de canales de comunicación pública. ¡Magnífica medida, creo que con precedentes en Italia, con el caso del magnate Berlusconi −si no me equivoco−! ¡Cómo estarán de temblorosos los banqueritos sinvergüenzas de Venezuela! ¡Sí, a preocuparse, porque la “gripe” revolucionaria de América Latina se pega!
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