miércoles, 9 de julio de 2008

Puede volver el capítulo de la Crisis de los Misiles, con mejores condiciones para Rusia en América Latina

La cosa se pone fea por los lados de la República Checa:  EEUU logra persuadirla para que instale en su país bases misilísticas.  Rusia, muy apocada últimamente en la lucha por el espacio de la supervivencia política, reacciona y dice que dará una respuesta militar, aún no sabiéndose cuál.  Argumenta que la forma diplomática se agotó y que es un peligro para su seguridad nacional unos misiles pegaditos a su frontera.  ¡Carajo, casi se le meten en la casa!   Se especula que una de las medidas a aplicar sea apuntar sus misiles nucleares hacia el país sede de las bases, entre otras.  Pero quizás no pase por debajo de la mesa el capítulo pasado de la "Crisis de los Misiles", protagonizada por Cuba durante los sesenta.  En ese entonces la URSS armaba al país caribeño −pegadito a la frontera de los EEUU− porque EEUU colocaba misiles en Turquía, como ahora, pegadita a la frontera rusa.  La respuesta fue inmediata.  El mundo se alebrestó y hubo posibilidad de conflagración.  Como resultado, EEUU retiró sus misiles turcos, a cambio de que los rusos no siguieran armando a Cuba.  Hoy, podría especularse algo igual:  de insistir EEUU con cercar a Rusia por su parte oriental, podría pensarse que al día de hoy hay mejores posibilidades de contraatacar geoestratéticamente a EEUU por los lados de América Latina, donde últimamente ha decaído en estima.  La lección enseña que sólo mediante la fuerza y actos de muestras de dientes de perro bravo es cómo EEUU puede respetar a los demás.

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