Apenas ayer dijo Fernando Lugo, el presidente electo de Paraguay (a quien ya quieren darle un golpe) unas palabras que llamaban a Venezuela a cumplir un rol de equilibrio en el continente suramericano, en el marco de la polarización hegemónica de Brasil y Argentina respecto de su país. Venezuela, hoy con Chávez, y después sin él, por su largueza energética, está llamada a incidir en la balanza de las relaciones comerciales. Y el hecho curioso es su convicción de que el presidente venezolano es constitucionalmente transitorio en el poder, cosa que exacerba la conciencia de que con la sucesión de un gobierno bolivariano flojo, sin la entereza del actual presidente, la revolución se venga al suelo. Por lado contrario, es casi un hecho seguro que si la oposición venezolana toma el poder nuevamente en Venezuela se las arreglará para barrer con la "plaga" comunista y asegurarse de que no vuelvan más al poder. El hecho es que Hugo Chávez no tiene sucesor convincente hoy, siendo como es el abanderado carismático del proceso de cambios para los pueblos de América Latina, y de proceder según el lema de "Dentro de la Constitución todo, fuera de ella nada", el presidente tendrá que dejar el mandato en el 2.012, de no constitucionalizarse la reelección presidencial. Es un embrollo espinoso de difícil digestión para los radicales de siempre, que pueden sugerir golpes de Estado, como se la pasan los opositores venezolanos. Lo es también para cualquier venezolano que se sienta amenazado por una factoría política opositora que al sol de hoy no tiene programas y lo que aspira es convertir a Venezuela en satélite de los EEUU, como Colombia, Perú, Israel, Arabia Saudita y tantos otros. Vea sus palabras: Venezuela “es un país que estratégicamente puede dar equilibrio dentro de la región independientemente quién sea el presidente (Hugo) Chávez va a pasar, pero Venezuela no va a pasar con su potencial en términos de energía" (1)
LA ONU CONTRA LA HUMANIDAD
Hace 1 mes
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