Poco a poco se documenta lo que es un sueño de la dirigencia imperial de los EEUU: invadir Venezuela, la cuna planetaria del petróleo. ¿A quién se le esconde? ¿Qué sueño y deliro y manifiesto mis neurosis? ¡Aja! Quedan cuarenta o cincuenta años comerciales de petróleo en el mundo (aunque Venezuela tenga petróleo hasta para doscientos años) y EEUU está proyectado para el 2.025 como un descomunal consumidor de recursos hidrocarburos, siendo la potencia militar que es, y yo deliro. ¡Vaya, vaya! Simplemente es un país que velará por preeminencia por encima de los demás, y lo que necesite lo toma. Vea usted a Irak: no importó nada; pasaron por encima de las resoluciones de la ONU en contra de la invasión, y al final invadieron. Ahora Venezuela. Vea: preparan el terreno desde todo punto de vista. Lo nota usted en el cine, en Hollywood, esa herramienta de penetración ideológica en que se ha convertido. El objetivo es que la gente pierda su capacidad de asombro cuando los marines anden sobre Venezuela o cualquier otro país integrante del “eje del mal”. Primero fue el juego para computadoras llamado Mercenarios 2: unos “héroes” gringos vienen a Venezuela a evitar que el “dictador” corte el suministro de petróleo a los EEUU (Chávez, pues); luego fue el protagonista de Avatar, en cuyo currículum figura que venía de invadir Venezuela; y ahora es con la película The Expendables, donde un equipo militar altamente capacitado ─gringo, pues─ invade un país latinoamericano con el propósito de derrocar a un dictador que durante años ha asolado su patria (¿a quién se referirán, dioses?). No se menciona a Venezuela, pero, como se dice en criollo, se muestra el hueso para no decir “perro”. Tal es el sueño yanqui, que se articula sobre la conciencia colectiva, desde los centros de poder manipuladores de la opinión pública. Hollywood es uno, sin duda.
LA ONU CONTRA LA HUMANIDAD
Hace 1 mes
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