¡Cómo se desacredita una institución! En este caso la INTERPOL, mal parada, quedando muy lejos esas imágenes que a uno de pequeño le meten sobre un gran cuerpo policial al servicio de causas justas. ¡Vaya, vaya! Todo eso se fue al carajo con su reciente intervención en el sonado caso de la computadora presuntamente incautada a las FARC, suerte de genio de la lámpara a favor de los intereses de Colombia y los EEUU en contra de la causa bolivariana. Los tipos dijeron: "Estamos completamente seguros de que las evidencias computacionales que examinaron nuestros expertos vinieron de un campamento de las FARC. Nadie puede cuestionar nunca si Colombia manipuló los ordenadores incautados a las FARC.” (AP, 15 de mayo de 2008)" y se sumergieron en el fango. Hoy todo el mundo le pide cuentas: presidente, congresistas y hasta académicos estadounidenses. Que pena. Le piden retractarse, y ellos, cuales muchachitos, se calientan y dicen lloronamente que dijeron una verdad científica. Idiotas. Vea la misma declaración que dieron, pero de otro modo: Nadie tampoco puede cuestionar si Colombia no lo hizo. Simple cerebro humano con su lógica. Es una pobre institución al servicio de los intereses de corporaciones o de gobiernos, como acaban de demostrarlo con su sacrificio científico en nombre de un acto de arrastramiento. Lo mismo que la tradicional OEA al servicio del imperio estadounidense, así como la ONU (¡ni hablar!), con su payasito asiático Ban Ki-Moon, hoy haciendo piruetas ante Arabia Saudita para bajar los precios del petróleo, como si eso fuera su trabajo. Instituciones y personas a pendientes nomás de limpiar los patios y arreglar las flores de los poderosos ante quienes se prosternan. Tremendo mundo.
LA ONU CONTRA LA HUMANIDAD
Hace 1 mes
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